ENTREVISTA II (sigue)
Idea, trabajo y azar
¿Se puede vivir del arte? "Bueno, esto funciona a rachas. A veces tienes un buen momento, o pasan tres años en que económicamente no funciona bien…". ¿Y como afecta la crisis económica actual a los artistas? "Los artistas siempre estamos en crisis. Nos pasa como a los del teatro. Que llevamos cien años en crisis".
Él es, sobre todo, un auténtico currante, un trabajador de la escultura. "Creo que la obra final forma parte de tres componentes: una idea inicial, el trabajo y el azar". Un proceso que comienza cuando se arranca la piedra de la cantera, por ejemplo, y sólo termina cuando la obra se entrega al público.
Considera que el trabajo enriquece la obra, "porque a veces no sale lo que tú querías, pero el factor humano siempre acaba enriqueciendo las obras, y una pieza evoluciona con el trabajo del artista, van apareciendo cosas con las que no contabas, o problemas con el propio material… El trabajo enriquece y aporta", insiste.
Y luego está el azar, "que es fruto del trabajo". "Es importante el saber ver o reconocer en el azar elementos que no te hubieras imaginado jamás. Enfrentarte de repente con algo que ha aparecido, saber reconocerlo, darte cuenta de que puede enriquecer la pieza… y parar un momentito. Creo que ése es el verdadero paso hacia adelante en la obra del artista, lo que aporta el azar, ese salto al vacío. De pronto apuestas por algo en lo que no creías, pero que se te ha aparecido y que te puede conducir por otros caminos".

De la madera a la piedra
Desde ahí pasó a otros materiales, siempre clásicos: el barro, el bronce, el hierro… Hasta llegar a la piedra, "el material con mayúsculas”.
"La piedra aparece en la vida del escultor cuando el escultor ya no tiene miedo. No es posible trabajarla con miedo. La piedra te pone en evidencia continuamente, hay que atravesarla, no puede ser de otra manera; hay que enfrentarse a ella sin miedo, y hay que entrar dentro de la piedra. No vale acariciarla por fuera".
Se explaya Amancio hablando de este material, en el que ha encontrado un reto nuevo. "No te permite vacilaciones. Un error, un mal cálculo, una precipitación en el trabajo te puede llevar a un error irreversible. Con ella hay que trabajar con margen, nunca puedes ir al límite de lo que tú querías, porque siempre te vas a equivocar, y tienes que darte esa licencia: en lugar de llegar a la meta de una sola vez, pues tienes que multiplicar el trabajo por dos o por tres, para que la piedra se deje trabajar, o domesticar. Entonces, una vez que entras… ver que puede pasar el viento por su interior, a través de los calados interiores… ¡es maravilloso!".


