ENTREVISTA IV (sigue)
‘Hito de la memoria’, una escultura contra la guerra
Hay personas que paran junto a la escultura, dejan flores… "Ha gustado mucho, la gente a la que está dedicada la escultura (los familiares de los represaliados…) estaban emocionados el día de la inauguración. Y yo estoy muy contento, porque es una pieza colocada en el medio del campo, sola, en un paisaje asombroso cuya soledad acompaña también a la figura. Funciona muy bien como escultura, y creo que está hecha para ser vista en soledad".
Es la primera vez que con su obra toca un tema tan doloroso. La pieza en sí representa una figura humana desnuda frente a un muro, con las manos atadas a la espalda, a punto de ser ejecutada. Sobre ella, tres cráneos con un agujero de bala en la frente, algo que significa "la vida truncada, el efecto en sí de la infamia que está a punto de suceder…". Tres calaveras agujereadas que se enfrentan directamente con el asesino, y cuya idea surgió después, "de la necesidad de darle a la escultura elementos de tensión, de inquietud, de preguntas".
En realidad, Hito de la memoria "habla de la guerra y de la tragedia de la guerra, de la infamia, del horror… y busca una complicidad en el espectador, a partir de la idea de que es preciso aprender de los errores". Cuando se colocó la pieza, el sábado pasado, los familiares directos de los represaliados se sintieron emocionados. "Pero yo lo que busco es que cualquier persona se sienta sobrecogida, de alguna manera, por ese drama. Que se vea involucrada, porque algo así le puede tocar a cualquiera…".
Alrededor de la escultura, unos postes de hierro recuerdan los nombres de las personas desaparecidas, con unas placas colocadas casi a ras de suelo. "Los que quieran leer los nombres tendrán que agachar la cabeza. Yo juego mucho con ese simbolismo. Y para mí, eso de agachar la cabeza es una señal de respeto".
De hecho hay una placa, de una de las víctimas, con el nombre de Amancio González, como el del propio escultor. "Cuando estaba colocando esta placa pensé: es increíble, podría ser yo. Porque la idea de que fueron otras personas las que sufrieron este drama, y que a nosotros no nos tocará… es absolutamente errónea".
Otro aspecto que tuvo en consideración fue "la imposibilidad de celebrar la muerte", como dice el poema de Gamoneda que se colocará estos días junto a la figura. "El hecho de que no haya un lugar para despedir a las personas queridas, donde reposen sus huesos, genera un vacío interior que es muy difícil de llenar".

