y ENTREVISTA V (final)
Las fuentes
"No sigo mucho la escultura contemporánea. Me da un poco de miedo. No creo que los museos ni la escultura contemporánea sean para el artista actual. Son otras las fuentes", afirma.
En ese sentido, le interesa mucho más "la naturaleza, el comportamiento de cómo se genera, cómo se crea, cómo se organiza la materia". La naturaleza de los propios materiales, "cómo se comportan ante el agua, por ejemplo… cómo se relacionan en su estado natural con otros elementos vivos, con el paisaje, con los árboles". Le gusta observar todo eso, y siempre intenta extraer alguna lectura.
"Mi obra no es urbana", dice. "Está más cercana a la naturaleza del hombre desde el punto de vista universal, desde el punto de vista de lo que somos desde hace miles de años".

Un vivero de olmos
Lleva años Amancio volcado también en un proyecto que parece imposible: criar olmos, o negrillos (como se llaman en León), una especie afectada desde hace tiempo por una grave enfermedad, la grafiosis.
“Es uno de los árboles más emblemáticos de nuestra comunidad, y aunque la grafiosis lo está dejando prácticamente extinguido, todavía sobrevive en pequeñas edades, hasta diez o quince años". Amancio arovecha las semillas para ponerlas en pequeños semilleros, y siempre salen nuevos olmos, que luego regala a los amigos que tienen un poco de tierra.
"La idea es mantenerle vivo todo lo que se pueda. Ahora se están reintroduciendo nuevas variedades que aguantan la enfermedad, pero a mí me gusta este tipo de árbol, el negrillo". Una especie cuya madera está en muchas de sus esculturas, sobre todo en su primera época.

